jueves, 24 de junio de 2010

Comercio de Sonrisas

A penas suena el ruido del flash en cualquier reunión, ya sea familiar, de amigos o empresarial, miles de sonrisas aparecen cómo arte de magia en las caras de los fotografiados. El acto, que ya se ha vuelto casi reflejo, de sonreír a la cámara para dejar un registro, no es sólo un gran esfuerzo por dejar una buena imagen de alegría o de felicidad. Este acto, a medida que pasa el tiempo, se ha vuelto una costumbre con connotaciones culturales y sociales, volviéndose automático en el público asiduo al uso de cámaras fotográficas domésticas. Sin embargo, es inevitable cuestionarse la razón para uniformar los gestos que salen en casi la totalidad de las fotos y cómo ha sido el proceso para llegar a esto.



Por supuesto, los medios de comunicación no podían estar ajenos a este proceso, donde en parte, han contribuido a la generación de este estigma por medio de la publicidad, en donde es prácticamente imposible encontrar una cara triste o desaliñada (a menos que sea en esos comerciales que compraran el antes y después del uso de un producto). Millones de mujeres felices aparecen en comerciales lavando baños o corriendo kilómetros sin siquiera despeinarse que, van construyendo lentamente ideas poco reales de cómo debiera ser la vida y cómo debiera vivirse.



Familias enteras con la dicha de estar juntas, una dicha que no se encuentra en reuniones familiares donde todos terminan peleados con todos.

La relación entre la satisfacción y alegría relacionada con un producto ha sido inteligentemente usada por los publicistas, quienes no pierden la oportunidad de asociar estereotipos con emociones y a su vez, con un posible consumidor , quien aparte de comprar debe obtener y sentir lo que el comercial promete.

Sin embargo, este paradigma que ha instalado en la publicidad ya no es un fiel reflejo en la realidad. La aparición de tribus urbanas en las últimos años ha hecho que aparezca la moda de fotografiarse con una actitud pensativa o lisa y llanamente triste. Miles de adolescentes utilizan sus camaras personales y suben sus fotos a sus propias páginas web como fotolog o facebook, esperando el reconocimiento de sus pares por medio de saludos.

A pesar de los estereotipos la fotografía ha sabido ganarse un nuevo lugar dentro de su uso doméstico, lo cual habla sobre el avance de la percepción que se ha tenido de ella como un arte.