viernes, 25 de junio de 2010

¿Cómo venden las fotografías?

Revista Ya de El Mercurio y Revista Mujer de La Tercera.

En ambas revistas el contenido fotográfico es más o menos parecido, básicamente porque las revistas son dirigidas para un mismo público, las mujeres. De hecho en su mayoría, sino todas las fotografías, son de mujeres y para mujeres. Pero lo más importante no es a quién fotografían, sino de qué manera marcan la diferencia.



En las portadas siempre encontraremos primeros planos, de mujeres bellas, sonrientes, felices con lo que son y hacen. Nunca una foto depresiva, ni triste, jamás. La idea de publicitar la revista es mostrar un contenido visual que queramos mirar, y luego leer. Sentirnos agradados con lo que vemos. Sentir la felicidad que sentía esa persona en ese momento.

También en ambos trabajos podemos ver que las fotografías de los entrevistados nunca tienen imágenes de fondo demasiado llamativas, lo importante aquí es la persona, el protagonista, la mujer emprendedora, la actriz, la dueña de casa feliz, etc. En su mayoría se usan colores fríos, que mantengan la sobriedad en la foto, que no sobrecarguen de colores, sino que focalicen la mirada en las caras, en los ojos y lo más importante en la sonrisa.

Por otro lado, el retrato es lo más usado. Se posa para la foto, se piden ángulos y no son fotos casuales en realidad, sino que se crea un escenario en que algunas de ellas lo parezcan. En este sentido es la revista Ya la que parece tener mayor sentido de lo “casual” en sus páginas. Más fotos de perfil, con personas en conversación o incluso movimiento, pero siempre lo tradicional, congelados.

Ambas carecen de un juego con la cámara, más que fotografías con expresión propias, son inmortalizaciones artificiales de una felicidad programada para el evento. No hay variabilidad de ángulos, ni tampoco en las profundidades de campo o los colores. Son más bien fotografías de estudio hechas y retocadas especialmente para que las personas se vean bien, sanas, perfectas.



No siempre las personas son perfectas o están perfectas. La fotografía debe mostrar más bien lo que pasa con esa persona y no lo que se presiona para que se sienta. Mostrar quiénes son en su cotidianeidad es lo que falta, no en su llanto ni en su fealdad, pero si en sus movimientos naturales, en poses cualquiera que nos hablen sobre su esencia.
Ambas carecen de eso, las fotos son lindas, enfocadas y felices, pero ¿cuán reales?, ¿cuánto dicen realmente?